LA ESCRITURA DE GALDÓS EN EL AMIGO MANSO

Emilia Fierro Sánchez

En 1985 Sebastián de la Nuez dirigió mi tesis ―Edición crìtica de El amigo Manso de Galdós‖ microfilmada por la ULL. El añorado Kronik y Cardona intentaron una edición conjunta España-USA para la que mi hermano Facundo pintó la portada: no se realizó. Hoy vuelvo a mi cotejo del Manuscrito (Ms) y la 4ª edición de Perlado de 1910, última en vida de Galdós (1843-1920). Por las notas pie de página se podían reconstruir nueve ediciones.1 Galdós tachó 164 cuartillas aprovechando el reverso de su borrador o versión alfa para la redacción definitiva o v. beta en las 752 de su novela; Ms que regaló a Pereda y cuyas fotocopias se conservan en su Casa-Museo de Las Palmas.

LA NOVELA EN SU OBRA

El tema de toda la obra galdosiana fue la EDUCACIÓN, ―instruir deleitando‖. Como dijo Menéndez Pelayo ―enseñó historia a los que no la sabìan‖ con sus episodios nacionales y sus novelas contemporáneas donde como Balzac entrecruzó personajes históricos y de ficción. Este canario llegado a Madrid para estudiar leyes, cambió la Universidad por la calle, donde le impactó ver pasar a los sargentos de San Gil para ser fusilados y buscó en sus amados libros la causa de esa España dividida y se remontó a Trafalgar, cuando los españoles estaban unidos con los franceses contra Nelson, antes de narrar la guerra de la Independencia en la que nos ayudaría Wellington contra Napoleón: las madres de ambos bandos abogan por las vidas de sus hijos, remontando al ciudadano universal. Ya Cadalso en sus Cartas marruecas recuerda que los últimos reyes españoles fueron los Católicos, antes de las casas de Austria y Borbón; y Galdós verá en las fratricidas guerras carlistas matarse los españoles ―porque reine el tío o la sobrina‖. Sus iniciales tesis maniqueas abogan por la tolerancia social (Doña Perfecta) y religiosa (Gloria). Según Clarín El amigo Manso es otro intermezzo como el de Marianela (en que el doctor Golfin hecho a sí mismo, ciencia positivista mata a la idealista de pena porque vea su fea realidad al operar la vista al ciego idolatrado). Con Nela dormía Felipín El doctor Centeno que emula a Golfin buscando quien le enseñe las cosas como son; pero no tendrá la suerte de hallar un Máximo Manso que labra en Peña la hermosa Figura del hombre divino con saber práctico2 que el teórico no usa en sì. La maestra Irene (―Paz‖ en griego) será imaginada ―Minerva coetánea‖ pero lo enamora al descubrirla mujer imperfecta, (como Roch dijo ―te quiero mujer, no santa‖); tras la etapa espiritual de Nazarín y Halma, en su paso de lo real a lo inverosímil con El caballero encantado (con Tarsis y Cintia), Galdós volverá, influenciado por Teodosia Gandarias, a imaginar una maestra, Atenea, (vuelve a Palas o Minerva) que ayude en La razón de la sinrazón a educar España. (Como en teatro pasó de Electra precursora del 98ismo, a Santa Juana de Castilla la mujer antes que reina)

ARGUMENTO

De los cincuenta capítulos el inicial y final enmarcan, mediante un conjuro, la obra en la obra como Cervantes, Tamayo, Grau, Unamuno y Pirandello. ―Yo no existo‖ dice en el I, ―Yo soy Máximo Manso‖ en el II, y el lector olvida esa diferencia ontológica, esa broma pesada del autor, ximia Dei, que le hace nacer con dolor y al que pide en el L: ―Hombre de Dios ¿quiere usted acabar de una vez conmigo y recoger esta carne mortal en que para divertirse

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me ha metido?¡Cosa más sin gracia..!‖ y el sosiego le dio a entender que había dejado de ser hombre, y desde el limbo se divertirá con el afán de figurar de las figurillas del barro de Adán.

El perverso AMIGO del conjuro es el autor, Galdós. Y el segundo amigo que apenas nombra el asturiano Máximo es un sastre que le acomoda los trajes (los manuales de urbanidad y cortesía o maneras sociales para considerar la buena educación o modales daban importancia al atuendo; no le recortará gastos a Manolito en el vestir porque ―el estilo es esto que da lo que la frase al pensamiento, es decir, tono, corte, vigor y personalidad‖ (Y por su aspecto sin barba, afeitado, le suponen CURA liberal o ACTOR ―dos tipos de extraordinaria semejanza‖, ironía que repite al sustituir del Ms alfa al beta la burla con Irene de una procesión a causa del desaliñado aspecto de las imágenes y sacerdotes, por la representación teatral a que asisten ambos con los niños de José María, resabios de la suspensión el siglo XVIII de los autos sacramentales; el histrionismo de los hechiceros de tribus recuerda a los sacerdotes faraónicos y el medieval teatro europeo nació con la liturgia de navidad y pasión en el atrio o plaza de la iglesia; el griego con el carro de Tespis)

Lo que cumple su misión desaparece. La madre de Máximo muere al colocarlo profesor de instituto (como el filósofo krausista ―Zurita‖ de Clarìn); conoce por un incendio que trastoca su ordenada vida (en el Ms A13/Tras 35 revela Galdós ―la casa de un soltero sin parientes es triste‖ a su vecina la carnicera enriquecida (la burguesía o mesocracia desplaza a la aristocracia venida a menos) doña Javiera, sabiduría popular que repite el culto erudito: su hijo se burlaría de un profesorazo seco, ella quiere un AMIGO (3ª vez) que ―a la chita callando, le enseñe‖ (La AMISTAD es la base de la educación); es buen chico pero ―hay que LABRARLO‖ (el krausista es artìfice que TALLA en el bloque (Peña) de la bestia humana la hermosa FIGURA del hombre divino, contento como escultor con fino mármol); el naturalismo considera el ambiente como ―molde y hechura‖. El cap 4 pinta a su discìpulo y el 5 a doña Cándida de Gª Grande, —cuya descripción en alfa nos recuerda el retrato del dómine Cabra: A51/tras 80 ―llevaba un velo que a la vista del sol ofrecía todos los contrastes del iris. Parecía tejido de hilos de araña anudados con el polvo que flota en los rayos‖—; su cínife sablista, doña cosa atroz, Calígula según Peña por antìtesis con el ―padrote‖ de Marco Aurelio (padrotes llamó doña Javiera a los cuatro bustos que coronaban la librería de Máximo: en alfa tacha César por Demóstenes y en beta Cervantes —presente en toda su obra— por el engagé Quevedo, en ambas Julián Romea. Al contemplar a la oronda Javiera junto a sus libros Máximo añade un comentario sobre la ironía: en alfa a la ―Estética de Richter‖, en beta al ―Sistema de B. A.‖ de Hegel; recordemos su Fenomenología del espíritu indaga la relación ser y conocer, arquetipos y no personas)

De alfa a beta Galdós trastoca los nombres de Rafael Rico por Manuel Peña y de Irene por Piedad o Jesusa (Jesusa será la suegra de J. Mª ―niña Chucha‖ a la que llama dª Andrea o, liado, dª X) Y dª Paz por dª Cándida.

En alfa doña Javiera le dice: ―Mírelo como hijo suyo y haga de él lo que quiera‖: esta es la condición que exige el Preceptor de el Emilio de Rousseau, aunque preconiza que la madre amamante al hijo y el padre lo eduque, no lo modelen manos o mente mercenarias de ayo-a (doña Javiera crió a su hijo, sin padecer la esclava servidumbre de Lica a sus nodrizas3; pero viuda, y blanda con su mimado hijo, necesita la mano firme del padre: ―la sabiduría es la sal de los hombres‖; la madre de Máximo murió tras situarlo; con ella dormía asustado por los ojos repintados del pórtico bizantino o la leyenda del rey Favila comido por un oso (ironía simbiosis oso-rey). El padre de Benito, militar apacible, dejó gobernar la familia por la enérgica disciplina, no exenta de cariño, de su madre, hija de inquisidor vasco. El célibe Máximo será protegido por su madre, servido por su ama, agasajado por doña Javiera, desechado por Irene (que gobernará la casa del también huérfano de padre Manuel al que en Lo prohibido vemos diputado muy decidor e inquieto que va a los jueves de Eloísa), paño de

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lágrimas manejado por Lica y sableado desdeñosamente por doña Cándida, a la que detesta y soporta por memoria de su agradecida madre, cierra ciclo.

El capítulo 6 describe a la huérfana Irene, sobrina del cínife: ―¿Fue un mal o un bien para Irene haber nacido entre escaseces y haberse EDUCADO en esa negra academia de la desgracia que a muchos embrutece y a otros depura y avalora según el NATURAL de cada uno?‖ (la tía la envía con esquelita de petitorio, como al Luisito de MIAU) Galdós subordina el orden cronológico al lógico de su narración hoy discurso histórico y narrativo; hacia 1877 se mudó de la sosegada calle de Don Felipe a la bulliciosa del Espíritu Santo (donde se ―amoldó‖ —molde y hechura— al ―dos cuartitos escarola‖. El c. 7 prosigue contento con su discípulo: ¿será una de tantas eminencias sin principios o la personificación del espíritu práctico y positivo? Escéptico, la filosofía le parece teología sin Dios; al principio c. 4, le entusiasmó el Quijote —su noble alma penetró el profundo sentido del libro en que con más perfección están expresadas las grandezas y las debilidades del corazón humano‖; ya no pasean juntos las tardes: Peña ve a la niña de Vendesol, casarse bien envanece a dª Javiera que llama al dinero ―parné‖ y al FIGURAR ―darse pisto‖; y sale a caballo, Manso solo a pie.

Ve un día a Irene, crecida, que disimula al recordar su infantil postulación y el sabio distraìdo teoriza su lección ―Relación recìproca entre la conciencia moral y la voluntad‖ y deja escapar su ocasión de saludarla. El 98 tras regeneracionismo intentará acción frente a la caquexia de Galdós, abulia de Ganivet, ataraxia de Baroja, modorra espiritual de Unamuno (que Dios no deje de soñarnos) y melancolía de A. Machado (Alerta-despierta) extrema en su hermano Manuel (no me tomo la pena de vivir).

Su vestido humilde pero aseadísimo. Claramente Ms: manifestaba al observador Ed ―se mostraba en ella el noble tipo de la pobreza llevada con valentía y hasta con cariño‖. Y en el c. 8 ―¡Ay mísero de mí!‖ (Calderón). El regreso de su hermano enriquecido por la guerra de Cuba con su familión (que muestra otra variante de ―mala educación‖ en comer —recuerda la mesa ―convite‖ de Larra—, vestir, etc, para lo que recordará a Irene como institutriz en el c. 10 tras dedicar el 9 al afán de figurar en política de José María (como el hermano Ignacio de Benito que regresa a Santander de cuya hija Micaela fue padrino; Galdós estuvo enamorado de Sisita a quien casaron con un rico americano cuando lo enviaron a estudiar a Madrid; luego admiró a la nórdica Juanita Lund). El c. 11 pinta la confusión que le produce su hermano: ―Adiós mi dulce —alfa ―arreglo‖, beta— ―monotonía‖; J. Mª abre su casa a la democracia rampante, títulos aunque sea pontificios, y en el c. 12 al poeta Sainz —alfa de la Cuesta, beta del Bardal: los cómics de Asterix amordazan al bardo. Ridiculiza los pequeños poemas —Campoamor— y suspirillos germánicos —como denostó Arce a Bécquer por Heine—. Contempla como un tonto a la maestra cuya belleza, talento, y (Ms compostura, princeps seriedad, 4ª ed sobriedad) me agradaban en extremo. En c. 13 sigue alabándola; Ms ―el refinado contentamiento de la propia suerte, la seguridad de sí misma, el ánimo sereno y templado‖ (ed: la serenidad y temple de ánimo‖) ―sentìa de donde se irradiaban todas aquellas hermosìsimas luces‖. Repite el concepto aplicado a Peña, ahora a Irene: la persona tiene su fondo y su estilo; aquél se ve en el carácter y en las acciones, éste se observa no sólo en el lenguaje, sino en los modales, en el vestir‖. En el c. 14 el público de la función navideña bromea con mal gusto por la mansedumbre de San José: en el Ms baraja los títulos de la novela El AMIGO Manso, Máximo Manso, El AMIGO Timón, Máximo Tales (los filósofos Tales de Mileto y Timón el Misántropo o el Silógrafo; eligió MANERE cuando en la buñolería Peña le dice que mucho del maestro PERMANECERÁ aquí y aquí, dándose una puñada sobre el corazón y un palmetazo en la frente, ideas y sentimientos. Y desde el Limbo no le parece dejar huella en los humanos, excepto un simple recuerdo frío mezclado de cálculo aritmético ―No tía, ya no más misas‖, de Irene que al morir rehuye su habitación ―¡También supersticiosa!‖ corona los defectos de la ―historia en un papelito‖: mojigata (verla en sueño precursor del análisis freudiano santiguarse ante iglesia) y santurrona (al pedir a

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Dios carretelas y novios cuando descubre su relación con Peña ( aquella falta de habilidad mundana y esta sobra de destreza generalizadora provienen de la diferencia que hay entre mi razón práctica y mi razón pura‖ y su lógica descubre los sentimientos de Irene: ―Sabe usted más que Dios‖ y se venga en el c. 44 de las ínfulas de dª Javiera que menosprecia una maestra de escuela que arruine la carrera y porvenir de su hijo, haciendo ver a Peña la norma interna en su conciencia de su conducta: Si no te casas pierdes mi AMISTAD; el maestro ya ha cumplido su misión y desaparece (a diferencia del ayo de Emilio que sigue guiándole aun casado) ―Proxenetes, —insulta a dª Cándida— en griego para mayor claridad. (En el c. 1 había dicho: Soy, en lenguaje oscuro para que lo entiendan mejor, una condensación artística) —Estas MANSAS son la piel de Barrabás para esconder sus líos, responde la cínica cínife, alusión a la hipócrita de El sí de las niñas de Moratín. Clarín ejemplifica el diálogo de los Manso cuando amenazándolo de escándalo logra se retire José María del pisito al que Irene fue contenta para ver a Peña: Maestría de Galdós contarlo bajo óptica del estratega teórico Máximo que estudia la plaza mientras el hombre de acción Peña soldado raso se adelanta a tomarla. Irene lo adivina en c. 48 ―No cuela, Mansito‖ cuando él disimula su chasco; la maestra de escuela sabe más que el sabio Maestro metafísico que se engaña a sí mismo El c. 15 ¿Qué leería? se desvela en el 41 La pícara se sentó con la espalda a la luz: con diálogo platónico o deducción de novela policiaca reconstruye el sueño premonitorio desviación de Urano; ―analizando los sueños...lógica recóndita‖.

El manuscrito es revelador del proceso creativo; la versión alfa o borrador llega hasta la velada de los mansistas cuyo lema ―Moralidad y economía‖, cualidades de Máximo, (Metafísico has acertado —le dijo J.Mª al recomendarle adscribirse al partido más nuevo) que faltan al infiel y arribista esposo y manirrota Lica; pero de Cimarra, Pez y Tellería, cinismo huero, surge la ―Sociedad para socorro de los inválidos de la industria‖ antecedente de la seguridad social, aunque en alfa barajó ―Sdad protectora de los niños S. de Ornamento‖ ―para la educación de la mujer‖ ―geográfica‖ ―para coral (o social?)‖ Alfa apunta Reunión (la velada donde la carcajada de trapo del ras de un abanico corta su serio discurso que sólo atienden dos catedráticos, mientras que cuando habla Peñita, un joven con su palabra arrebatadora, don semidivino, el público se funde ―en una misma exclamación de gozo (alfa ―entusiasmo‖)‖ se confundían el necio y el sabio.

Desde ahì se reduce alfa a apuntes: ―algo de acción gran escena‖ mi hermano le conozco que le gusta Jesusa... artimañas de dª Cándida ―va a hablar en el Y-X‖ ―Soy culto en la velada‖ (Según H.Turner resume el mensaje moral de la obra el consuelo del mulato Rupertico ―Ninguno ha estado tan bien como taita. Mi amo Máximo les gana a todos y si dicen que no... —Calla, tonto. —Poque no lo entienden‖ A mì me recuerda el tonto de San Manuel Bueno, mártir que repite ―Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen‖. Y también la película Como un torrente en que Frank Sinatra encarna a un escritor admirado por una simple cualquiera, Shirley McLaine, a la que gusta aunque no entienda, lo que él lee, como Balzac a su cocinera.

Véase el cambio de título del c. XLVII A707/707) ―Gemelos sois, Bien y Mal, y no habrá fuerza que os desuna‖ (p. 483 tesis) Esto lo sabía yo, pero aunque se sepa bien una cosa, (708/25) acontece que nunca se sabe bastante y que es preciso volverla a aprender. La vida se encarga de añadir, con su enseñanza jamás interrumpida, nuevas enseñanzas a las antiguas y nos hace verdaderos sabios por el forro de los libros cuando menos lo creíamos. Pero estas reflexiones no vienen a cuento, Fatigado estaba yo una mañana cuando...tilin...era Ruperto...

(mi ama que vaya luego) (116)

En beta se titula: ―No me dejaba a sol ni sombra‖ (Su cariñosa vecina doña Javiera; su creciente adhesión, que parecía salirse ya de los comunes términos de la AMISTAD)

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Otra variante: el c. 17 ―La llevaba conmigo‖ Era como si (alfa ―la hubiera comulgado (o la tomara en comunión pues no sé como se dice)‖ beta ―la naturaleza de ella hubiera sido inoculada milagrosamente en la mïa‖.

Alfa acaba 745/T748 Vengan algunos años más y aquel que los periódicos dieron en llamar eminencia de la patria y otras zarandajas, no será ni siquiera un nombre. Extinción absoluta, ahogamiento en el marasmo el conjuro... (117)

La última frase de la novela, desde el Limbo, parodia el discurso cervantino: ―Dichoso estado y regiones dichosas éstas... en que desdeña las desgraciadas figurillas (Irene, su hermano, Peña, doña Javiera, Calígula, Lica) como el hombre maduro ve los JUGUETES que le entretuvieron cuando era NIÑO‖. Madrid Enero-abril de 1882.

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NOTAS

1 La princeps de 1882, 2ª y 3ª de La Guirnalda el 85 y 93, la 5ª de Hernando el 27; 6ª de Sainz Robles en Aguilar 1954, 7ª del mismo en Crisol 61, todas de Madrid, 8ª D.Lida en N.York texto reducido, y 9ª Alianza Editorial 1983.

La nota 1 de la pág. 1 de la tesis detalla:

A) Transgredimos la 4ª en:

- c VI Su penetración era preciosìsima (por ‗precocìsima‘ de ―precoz‖)

- c X Mostróse muy concienzuda (mejor 1ª ed ―confianzuda‖)

- c XV ―No se advertìa menos su conversación rápida‖ por ―no se notaba menos la conversión de José Marìa‖

- c XLV ―No me gustan las ‗personas‘ sabias‖ por ‗mujeres‘ más acorde a ―¡Una licenciada, qué asco! La sabidurìa es para los hombres; la sal, para las mujeres‖.

- Debí transgredir, más lógico el Manuscrito: Vi que lo que había hecho era bueno, y esto me daba una satisfacción bastante grande para sofocar a ratos mis penas ( Ms 685 Tesis p 378 pesando sobre ellas) 4ª ed pensando en ellas.

B) Transgredimos la cuarta para restituir el manuscrito en:

- c XI ―Confianzudamente (por ediciones ‗confiadamente‘)‖

- c XXVII ―Chubascos rimados (por evitar repetición de ‗retóricos‘)‖

- c XXXV ―Incidiendo (4ª ingiriendo, tres primeras ingeriendo)

- c XXXVI 4ª ed. y sgtes. omiten ―viendo mi torvo silencio‖

- c XXXIX La 4ª ed. omite ―grande‖: grande y próvido maestro de escuela

- c XLVII 4ª ed. y sgtes. omiten ―le dije a gritos‖: - Oiga usted, don espantajo,(..)

C) Sin embargo, la 4ª edición restituye el manuscrito en:

- c III Como empiece (por ‗se ponga‘ de las 3 primeras eds.) a hablar de nuestro vecino no acaba.

- c XXIII el ser tonto (por necio)

- c XXVIII embebecidas (por embebidas)

- c XXXIII pezón materno (por humano)

- c XXXV desviar la cuestión (por el asunto)

- c XXXVI y yo callado (por callaba)

- c XXXVII choque puramente moral pues no tuve contusión (por ocasión)

D) Mejor está el Manuscrito en:

- c XXIV ni a contrariarla en lo más mínimo (eds. ‗ligero`)

parecíame viajar por una ciudad fantástica como las tierras de Doña Cándida (eds. ―humorìstica‖ —que no existía más que en su fantasía—).

- c XLIII fulminando contra (él) los rayos de sus bellos ojos o los de sus frases agudas y mortificantes (el Ms. carece del pronombre ‗él‘: Sujeto: ella, verbo: fulminando, CCL: contra los rayos de sus bellos ojos + CN (los ojos de él que resplandecen de alegría por haber visto a Irene) o los de sus frases agudas y mortificantes (el posesivo y ―sus‖ ahora se refiere a Doña Javiera que lo zahiere); si añadimos el pronombre ―él‖, los ojos son de Doña Javiera.

- c XLVI ¡dándonos un tono por aquellas calles de Dios! (eds. ―mucho‖: más expresivo el intensificador ―un‖ que el cuantificador ―mucho‖).

- c XLVIII Ms. y 3 prim. eds.: un endurecimiento (por ‗el‘ endurecimiento).

- c L verla y sentirme cambiado y lleno de tonterías y debilidades era todo uno (por ―una misma cosa‖).

E) La 7ª ed. de Sainz de Robles en Aguilar, —(que moderniza la grafía: = guión por comillas al iniciar el diálogo, algún punto y aparte)—, restaura cap. XXIV: ―como suele decirse en lenguaje revolucionario‖ del Ms.; Al. Ed. lo omite de nuevo

2 Ese saber práctico de Peña le hará: a) brillar en la velada con su divina palabra mientras Máximo como Galdós no es orador sino escritor docente. b) conquistar a Irene mientras la pachorra del teórico desadvierte el acoso de José Mª ( usted vive en la Babia del pensamiento) c) brillar en política, usada como medro personal y no como servicio=ministerio al Bien Común patrio; el juvenil entusiasmo altruista que le produjo la lectura del Quijote se suple por el utilitario Maquiavelo; en la buñolería le aconseja leer los principios generales. -¡La Ontología! por Dios, aparte de mí ese cáliz emético.

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3 c 42: Irene mediocre en el gusto y en la honradez, no es la mujer práctica y educadora. (comedimiento, aplomo, verdad, rectitud, razón, orden, higiene son cualidades del ―ángel del hogar‖) se desconsuela al rompérsele su ideal como a un niño su juguete más querido: ella saldrá de la casa casada o muerta, aunque la comprende ¡es verdad, es verdad! cuando se justifica: Si yo no me ocupo de salvarme, de abrirme camino ¿quién lo va a Hacer por mí? y con empatía quijotesca Yo lo arreglaré promete a Peña y en el c 46 AMANSA a Dª Javiera que ya no decía la maestra de escuela sino esa pobre joven Y en el c 47 AMANSA al familión de la segunda nodriza, echado por la ira de J. Mª al renunciar a Irene: ambos hermanos faltan a la boda: Del cielo caía una tristeza gris...